domingo, 19 de octubre de 2014

Cuentos propios vocales

CUENTOS DE LAS VOCALES
Todos los cuentos de las letras los he ido inventando haciendo partícipes a los niños de la clase. El tema se adapta a la Unidad Didáctica o proyecto trabajado en ese momento. Los niños realizan un dibujo sobre el cuento y se llevan el libro a casa.


CUENTO DE LA O
Para presentar una letra lo hacemos con un cuento donde los niños son protagonistas.

 CUENTO DE LA O

   Los niños de la clase de infantil de “nombre de su pueblo” querían aprender a leer.
   Una tarde, estaban jugando en la clase y “La mascota de la clase“, que sabía que los niños querían aprender a leer, quiso que se cumplieran sus deseos. Les dijo que ella los iba a acompañar a la casa de las letras y les iba a ir presentando a todos los personajes que vivían en ella.
   Todos fueron, muy contentos, con la mascota de la clase y con la maestra a ese lugar. Llegaron a la casa, que estaba en un campo muy bonito, lleno de flores de colores.
  “La mascota” llamó a la puerta y salió un personaje redondo, que cuando vio a todos los niños se sorprendió mucho y dijo: “o,o,o,”.
   “La mascota”, que conocía ya a la “o”, le explicó que los niños querían ser sus amigos y éste se puso a dar saltos de alegría diciendo: “o,o,o”, porque a la “o” le gustaba mucho jugar con los niños. Los juegos que más le gustaban eran: el aro, hacer círculos en el aire con la mano (se les enseña la dirección que debe llevar el círculo), dar vueltas con su cuerpo, porque como era redondo sabía darlas muy bien, juego del escondite y cuando aparece la letra “o” la nombran.
   Cuando llegaba el carnaval se ponía su disfraz de oso, y cuando llegaba el verano se iba a la playa, le encantaba jugar con las olas.
   La “o” era el más pequeño de tres hermanos; tenía una hermana “i” y otra hermana “e”.
   A la “o” le gustaba mucho comer y estaba muy gordito; se parecía mucho a su mamá “a”. Su papá se llamaba “u” y a él le encantaba jugar y gastar bromas a sus hijos.
   Los niños volvieron al colegio y junto con la maestra la buscaron por todos los carteles de la clase, hicieron un mural grande de la letra “o”, donde pegaron dibujos  que tenían esta letra; también buscaron palabras con la letra “o” y las pegaban en un cartel. Así no se olvidarían nunca de su amigo la letra “o”
   Estas son las fotos de la “o” para que la conozcáis bien. 

o    o   
  M.C.C.G. 02-03


                                                                                                                                                       

CUENTO DE LA I

   Los niños de la clase de infantil de “nombre de su pueblo” se lo pasaron muy bien el día que fueron a casa de las letras y conocieron a la letra O; durante toda la semana habían jugado y trabajado en la clase con ella. El hada “   “ les había preguntado si querían conocer a las demás letras y ellos le contestaron que sí.
   Esa mañana fueron otra vez a la casa de las letras, que estaba en el campo; pero esta vez abrió la puerta una letra muy delgada, que tenía un punto en la cabeza (le enseñamos la letra i). Se alegró tanto cuando vio allí a los niños que saltaba y brincaba diciendo: i, i, i. Su hermano la O ya le había hablado de los niños y tenía muchas ganas de conocerlos y jugar con ellos.
   La I es la más delgada de toda la familia y también la más llorona, nunca quiere comer y su mamá le decía de pequeña: “Come que te vas a quedar como un fideo” y como no comía se quedó como le decía su madre, tan delgada, tan delgada que parecía un fideo. No le gustaba la verdura, ni el pescado, ni los garbanzos,.. Cada vez que su madre le daba queso, en vez de comérselo, lo tiraba al suelo y acudían los ratones. Cuando era la hora de comer se ponía a llorar.: “No quiero sopaaa”, “No quiero carneeee”, “No quiero patataaas”…
   Cuando los niños se presentaron el nombre que más le gustó fue el de Ismael y el de Iván.
   A los niños les dijo que su juego preferido era el de los indios, y que tenía un disfraz de indio que se ponía cada vez que jugaba. Los niños quisieron jugar con ella a los indios y todos juntos, con la mano en la boca decían: i, i, i…
   De tando jugar, a la I le entró hipo y hacía: i, i, i… Todos empezaron a imitarla diciendo también: i, i, i… y se divirtieron mucho.
   La I era muy presumida y se colocaba muchas veces una flor en la cabeza (i), otras veces se ponía los tacones de su mamá y se volvía muy, muy alta (I), pero como era tan delgada parecía un espagueti.
   Cuando se cansaron de jugar le enseñó a los niños un álbum de fotos que tenía y éstas son algunas de sus fotografías:

                  I           i    
                                                                                                                                           
Se lo pasaron tan bien que quedaron en volver otro día con el “hada” para conocer a las demás letras. Al llegar a clase la buscaron por todos los sitios.


 M.C.C.G. 02-03




CUENTO DE LA A

  La mamá A tenía muchas ganas de conocer a los niños de infantil del cole “   ”, porque sus hijos la “O” y la “I” le habían contado que el hada Popeta los había llevado a conocerlos y que se habían divertido mucho con ellos: así que pensó hacer una fiesta e invitarles para poder conocerlos.
   El hada Popeta avisó a los niños de que estaban invitados a la fiesta que había preparado la letra “A” y todos se pusieron muy contentos. Fueron al campo donde vivían las letras y llamaron a la puerta de la casa; esta vez salió un personaje gordito con un brazo siempre hacia fuera (le enseñamos la letra a), se parecía mucho a la letra o, porque los dos estaban muy gorditos. Se sorprendió tanto cuando vio allí a los niños que exclamaba diciendo: a, a, a…
   Cuando los niños se presentaron, los nombres que más le gustaron fueron: África, Ainara y Antonio.
   A la letra A le gustaban mucho los niños y les enseñó muchos juegos que ella conocía con la “A” para que la conocieran bien. Les decía:
-Vamos a hacer como que nos asustamos. (Siempre con “a”)
-Ahora nos duele el dedo de la mano (a, a, a…)
-Vamos a llorar (a, a, a…)
-Vamos a reír (a, a, a…)…
   La letra A tenía un avión muy grande, porque a ella le gustaba mucho viajar lejos (nombramos lugares que empiezan por A) y dejó que los niños se subieran en él para que lo vieran por dentro: ¡Qué grande y qué bonito era!, nunca habían visto ninguno igual.
   Lo que no sabían estos niños era que la A había preparado una fiesta de disfraces en el jardín; ella se puso un traje precioso de princesa, con una corona y una capa muy larga. Cada niño fue eligiendo el disfraz que más le gustaba, (dejamos que nos digan qué disfraz escogió cada uno). Con el disfraz puesto, fueron a dar un paseo por el campo; ¡cuántos árboles había!, se llevaron un aro para jugar. A la vuelta, tenían preparada una gran merienda; a la A lo que más le gustaba era el agua, las almendras y las avellanas, pero además había muchas más cosas (los niños nos lo dicen).
   La A les enseñó su álbum de fotografías para que ellos la vieran con todos los trajes que tenía, a así, cada vez que vieran cosas escritas pudieran conocerla bien.
   Estas son algunas de sus fotografías:


                  A     a     


CUENTO DE LA U

   Recordamos las letras que ya conocemos: “o”, “i”, “a”, y volvemos a la fiesta de disfraces del cuento de la “a”.
   En la fiesta de disfraces había un personaje disfrazado de fantasma, que se divertía mucho asustando a los niños, diciendo: “u-u-u”; los niño son sabían quién era ese fantasma, pero no le tenían miedo porque sabían que sólo quería jugar con ellos.
   Cuando llegó la hora de comer, el fantasma no podía tomar nada, porque el traje se lo impedía, así que la letra “a” le trajo un traje de príncipe (ella estaba vestida de princesa) y le dijo que se lo cambiara para que pudiera comer con todos los que estaban en la fiesta. Fue entonces cuando los niños vieron por primera vez a la letra “u”. Estuvo saludando a todos los niños y les contó que él era el marido de la letra “a” y también el papá de la “o” y de la “i” que ellos ya conocían.
   Se parecía mucho a su hija la “i”, pero era el doble de gordito, ya que a él sí le gustaba mucho comer, sobre todo las uvas; siempre que podía se las iba comiendo. Tenía un animal de compañía que era un lobito bueno, que hablaba igual que él: “u-u-u”, “u-u-u”.
   La “u” se hizo muy amigo de los niños y los invitó a su casa para que volvieran cada vez que quisieran. Les dijo: para que no os olvidéis de mí quiero enseñaros mi álbum de fotografías y así podréis encontrarme siempre que aparezca en algún lugar escrito.
   Estas son algunas de sus fotografías:

                  U       u       u
                                                                                                                                            
Se lo pasaron tan bien que quedaron en volver otro día con el “hada” para conocer a las demás letras. Al llegar a clase la buscaron por todos los sitios.



CUENTO DE LA E

   Los niños de infantil del cole “    ” fueron con el hada”    “, con la mascota “    “ y con la maestra “    “ a conocer a la letra E. El día estaba estupendo, hacía calor y se la encontraron jugando en el jardín de su casa junto a un pequeño elefante que era amigo suyo; los dos se divertían mientras regaban las flores; el elefante con su trompa y él con la manguera. Con tanto alboroto no se enteró de la visita y su mamá la A tuvo que llamarlo a voces para que viniera a conocer a los niños: él preguntaba: ¿eh?,¿eh?
   Cuando miró y vio allí tantos niños, se puso muy contento; dejó la manguera en el suelo y fue a saludarlos. Los invitó para que jugaran con él y con su elefantito. Los niños en principio no se atrevían a acercarse al elefante, pero cuando vieron que era totalmente inofensivo perdieron el miedo y se pusieron a jugar con ellos. El elefante se bajaba para que los niños pudieran subir en él por la cola, se levantaba y los paseaba por el jardín. ¡Qué bonito se veía todo desde lo alto!, luego el elefante bajaba su trompa y se deslizaban a través de ella como si fuera un tobogán. ¡Qué bien se lo pasaron!
   La mamá A preparó una gran merienda para todos. La letra e no paraba de comer: ensaladilla, empanadillas, ensalada, espinacas… decía que eran los alimentos que más le gustaban.
   La e quiso enseñar a los niños su álbum de fotos para que siempre que lo vieran escrito en algún lugar se acordaran de él y de lo bien que se lo habían pasado esa tarde.
   Estas son algunas de sus fotografías:

                  E       e       e
                                                                                                                                           
Se lo pasaron tan bien que quedaron en volver otro día con el “hada” para conocer a las demás letras. Al llegar a clase la buscaron por todos los sitios.




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